jueves, 26 de marzo de 2009

Lo femenino y lo masculino del paisaje político


Hacemos gloriosa entrada por imponentes muros rocosos que nos introducen al sagrado paisaje de este valle; predominan grandes rocas de diversas formas dando la impresión de ser como cimientos de estos parajes e incluso algunas de ellas forman figuras que semejan guardias o centinelas de estos verdaderos jardines.

De principio a fin el maravilloso paisaje nos impacta y por donde se mire, arriba-abajo, izquierda-derecha, la belleza de montañas y cerros, aves y chicharras, suelos, pisadas, nos conectan a esta tierra que envuelve los sentidos de colores, sonidos, sabores y olores que se regala a cualquier persona que tenga la osadia de venir a visitarlos sin aviso.

Aparece un escenario armonioso que funciona de maravilla en un diálogo permanente entre lo masculino de las grandes rocas gruesos cimentales de este terreno fértil y femenino, lleno de preciosas plantas y flores. Ambas energias se retroalimentan creando y recreando a cada instante este espectáculo natural de una belleza estremecedora.

A pesar que a simple vista la convivencia natural de lo masculino y femenino, ying y el yang de la cultura oriental es evidente, las diferencias y semejanzas dialogan libremente. En la ciudad desde el origen de la historia escrita la imposición del patriarcado trae consecuencias funestas para las mujeres en cuanto a la desigualdad y restricciones con que ellas conviven cotidianamente por siglos.

En lo personal, desde niña sentí la diferencia dentro de la familia, los cuidados de mi madre que por generación y formación que ella había recibido, eran notoriamente distintos cuando se trataba de mis hermanos hombres...los mayores beneficios y elogios siempre se dirigen a ellos. Naturalmente esto me lleva a pensar en lo terrible que era ser mujer y... !qué ganas de ser hombre porque la sociedad está hecha por ellos y para ellos!

Esto desequilibra la vida en comunidades organizadas con patrones patriarcales históricos que distorsionan la realidad totalmente. La ceguera humana y el miedo a compartir roles de poder político con mujeres es aún un tema no asumido con la energía suficiente para producir resultados concretos.

Cuando fué elegida Michelle Bachelet presidenta de Chile, fué un momento de gran emoción y esperanza. Pensé este primer triunfo en parte era también mio, nuestro, el de todas las mujeres. Hoy, este hecho desde la distancia lo observo con mucha preocupación, desencanto y tristeza. Pero esto me pasa no porque la Presidenta lo haya hecho bien o mal., eso pasa a segundo término. Lo que duele es lo que acompaña esta situación: la manipulación politica que hubo detrás de su candidatura, la incomprensión y desconfianza al liderazgo femenino, la fuerza desacreditadora de los medios, el estar conscientes del ruido chicharriento de los políticos que se aferran al poder.

Reconstruyamos el escenario político: lo femenino no es competencia, es COMPLEMENTO.















No hay comentarios: